domingo, 10 de junio de 2007

Vigencia de las Ideologías

Por Marcela Espinoza

La sociedad en general tiene un papel fundamental como reproductora de elementos ideológicos, la construcción por parte del estado e instituciones con un poder sensible a la sociedad, es una responsabilidad del Chile de hoy.

Todas las “ideologías políticas” a las cuales diariamente nos referimos en las discusiones de “pasillo”, pueden reducirse, en última instancia, a cuatro fundamentales: liberalismo, socialismo, nacionalismo y anarquismo.

En el discurso del 21 de mayo nuestra presidenta Michelle Bachelet no estuvo absorta de emanar principios de “su ideología”. Muy bien sabemos por la experiencia histórica que en la práctica política de hoy, ya no encontramos a las ideologías en estado puro, sino combinadas de diversas formas (por eso se habla de varias izquierdas o varias derechas…)

Esto esta representado en que los propósitos fundamentales del mensaje presidencial se radican en consolidar las bases de un sistema de protección social que permita extender el acceso de los ciudadanos al ejercicio de sus derechos sociales. Para esto se han combinado ciertos factores: la claridad de que entre las ideologías fundamentales, ya mencionadas, no hay dos que se opongan en todo, y desarrollar diferenciaciones enmarcadas en lo social.

La derecha defiende muy claramente una ideología más romántica o no racionalista, como lo es el nacionalismo, estableciendo roles economicistas de libre mercado: “Para lograr la despolitización de las necesidades sociales es necesario, entonces, transferirlas del Estado al mercado. El instrumento para conseguirlo es la separación de la política y la economía y, en consecuencia, de lo social”[1].

En definitiva cada grupo social está prácticamente provisto de la ideología que conviene al rol que debe cumplir en la sociedad, es decir, el rol de explotado o el rol de agente de explotación… en cual estamos la verdad no lo se.




[1] Contreras Osorio Rodrigo, Los principios del modelo neoconservador de gobernabilidad aplicado en América Latina durante los 90. Pág. 27